CRUZ ROJA UN IDEAL PARA COMPARTIR

Comentario sobre los principios fundamentales de la Cruz Roja (extractos)
por Jean Pictet
Nota: Estos extractos son del libro escrito por Jean Pictet, es un recordatorio a todas las personas que portan los emblemas de la Cruz Roja, Media Luna Roja o Cristal Rojo alrededor del mundo. Todos los voluntarios, miembros o colaboradores de este Movimiento Internacional debemos tener presente siempre nuestro ideal humanitario. Debemos aprender constantemente de nuestros errores como seres humanos, debemos procurar siempre tener nuestros principios por encima de cualquier autoridad, de cualquier interés que no sea el humanitario. La Cruz Roja en si misma ya es un ideal, los principios fundamentales son nuestra guía. A todos los que leen estos extractos se les invita a pertenecer a la Cruz Roja, sin discriminación de cualquier índole, se pide solamente el respeto a los principios fundamentales en busca de nuestro ideal para bien de la humanidad.

Humanidad, Imparcialidad,
Neutralidad, Independencia,
Voluntariado,Unidad, Universalidad.

Introducción..."La obra de la Cruz Roja nació de un alto ideal; a él acude sin cesar para extraer nueva vida. Pero, como esta obra está hecha, sobre todo, de acciones prácticas, a menudo improvisadas, es grande el riesgo de que, en el apresuramiento del gesto caritavito, y a pesar de la pureza de la intención, se aparte de las líneas directrices, y de que la unidad de pensamiento llegue a faltar. ""Se nota en el mundo un debilitamiento del espíritu de servicio. También la Cruz Roja sufre por ello. Se trata, pues, en primer lugar, para ella, de revalorizar ese espíritu entre sus miembros. "
Humanidad...

"En la doctrina de la Cruz Roja, el principio de humanidad, del cual los otros principios se derivan, no podía ocupar sino el primer lugar. Base de la institución, le traza, a la vez, su ideal, sus motivos y su objetivo. Es, verdaderamente, el motor de todo el movimiento, la chispa que inflama la pólvora, la línea de fuerza de su acción. Si la Cruz Roja debiese tener un sólo principio, sería ése."
"La fuente principal de la humanidad está en la moral social, que puede resumirse en una sola frase: haz a los demás lo que quieres que se te haga. Este precepto fundamental se encuentra, en forma casi idéntica, en todas las grandes religiones: el brahamanismo, el budismo, el cristianismo, el confucianismo, el islamismo, el judaísmo, el taoísmo. Y es también la regla de oro de los positivistas, que no se fundamentan en la religión, sino en los datos de la experiencia, en nombre sólo de la razón. De hecho, no es necesario apelar a nociones afectivas o transcendentes para reconocer la ventaja que tienen los seres humanos en mejorar recíprocamente su suerte."
"El humanitarismo no es una religión que se opone a otras religiones, una moral que se opone a otras morales. Pero cuadra con los preceptos de no pocas religiones y de no pocas morales. Es uno de los raros terrenos en que gentes de todas las tendencias pueden encontrarse y darse la mano, sin traicionar lo que es en ellas más íntimo y más sagrado."
"En conclusión, el movimiento de la Cruz Roja reúne bajo su bandera a todos aquellos que quieren servirla, incluso cuando las razones profundas de su compromiso sean diferentes. Como escribió Max Huber: los puntos de vista más diversos de la filosofía, de la religión y de la experiencia humana permiten al hombre llegar a la idea de la Cruz Roja, al principio moral que ésta encarna y a la acción que reclama "
Imparcialidad...

"Para terminar esta sección, reproduciremos, entre mil posibles, una anécdota vivida y muy conmovedora que muestra que, en las situaciones más opuestas, el ideal de la Cruz Roja puede triunfar a pesar de todo. En un país presa de la guerra civil, el fiscal del Tribunal Supremo hace detener a uno de los jefes de la revolución. Como represalia, el movimiento insurrecto pone precio a la cabeza del fiscal. Ahora bien, la Cruz Roja de ese país recibe un llamamiento de socorro: es urgente acudir al lado de un herido grave en la zona de combates. No lo duda, envía una ambulancia a pesar del peligro y le salva. ¿Quién es el herido? Es el hijo del jefe revolucionario detenido? ¿Quién conduce la ambulancia? Es la esposa del fiscal que hizo detener al padre. Omnia vincit amor (En todo triunfa el amor (Virgilio).) "
Neutralidad...

"La neutralidad no tiene, en sí misma, valor moral. No puede ser apreciada más que en función de las circunstancias. Adquiere un aspecto moral y puede tener, incluso, grandeza cuando procede de una voluntad bien definida, que permitirá a una institución poner en práctica sus principios fundamentales y cumplir fielmente su misión; tal es, precisamente, el caso para la Cruz Roja.A nivel general, la neutralidad supone dos elementos: una actitud de abstención y la existencia de personas o de colectividades que se opongan. Pero si la neutralidad determina la actitud de la Cruz Roja para con los beligerantes o las ideologías, no determina nunca su comportamiento para con los seres que sufren, porque, en primer lugar, los heridos no se atacan entre sí. Además, y sobre todo, lo peculiar de la Cruz Roja es obrar y no permanecer pasiva "
Independencia... "La Cruz Roja debe rechazar, asimismo, toda presión de índole social o económica. No podría admitir que una clase, un grupo de intereses o incluso la opinión pública hagan que abandone el camino que su finalidad le traza. De la misma manera, no podría tolerar injerencia alguna de una potencia financiera, ni orden alguna que se le quisiera imponer, incluso indirectamente, por medio del dinero. El hecho de que la obra vive, sobre todo, de donativos puede hacer que esa condición sea muy onerosa. Pero ninguna concesión es admisible.
Así, si la Cruz Roja está desprovista de poder material, es de esa debilidad de donde ella saca su fuerza. Los Estados están seguros de que, en un mundo dominado por el interés, por lo menos una institución escapa a esa ley; de que, en un mundo donde reinan el oportunismo y el compromiso, dicha institución actuará sin segundas intenciones, y de que no se prestará a ninguna intriga; de que, en un mundo dividido por el odio, su criterio único será la solidaridad.Por último, la Cruz Roja no podrá, por las mismas razones, asociarse a otra institución que no respete, de manera absoluta, su independencia moral y material. Porque toda desviación de su línea de conducta puede suponer para ella consecuencias mortales. Y si la Cruz Roja colabora con otras organizaciones humanitarias, es a condición de que éstas consientan, en la obra común, respetar los principios de la Cruz Roja "
Voluntariado...

"El deber de una obra filantrópica es entregarse totalmente a sus semejantes; tal ideal no admite repartos, pues éstos conducirían rápidamente a compromisos. Así pues, la Cruz Roja es una institución puramente asistencial. No tiene sino un objeto: aliviar los sufrimientos humanos; y, a esto, cualquier otra actividad está subordinada.La Cruz Roja no tiene finalidad lucrativa alguna. No le atrae la ganancia, sino el amor al prójimo. Es como la fiduciaria de los donativos que recibe y que son, en definitiva, para las personas que sufren. En un mundo en que todo se vende y se compra, es de notar que una organización funcione, con regularidad y permanentemente, sin el poderoso aguijón del beneficio comercial.""Servir a la Cruz Roja, es, en ciertos aspectos, emitir votos. Hay que repetirlo, pues demasiadas personas, bajo pretexto de servir a la Cruz Roja, buscan, sobre todo, servirse de la misma. Ahora bien, como proclamó Sofocles, una acción noble encuentra en si misma su recompensa. Quien esté animado por un auténtico espíritu de servicio será dichoso haciendo a otros felices. Pero que no busque tampoco el agradecimiento pues, la mayoría de las veces, se verá defraudado. Como dice también Lossier, hay para los actos de amor remuneraciones imprevisibles. Como él muestra, el servicio permite al ser liberarse, afirmarse; es, en realidad, una comunicación, un intercambio. Y todo ser necesita participar en algo que le transcienda, que le comunique un poco de su grandeza."
"Aquí lo evocaremos sobre todo en la palabra de algunos pensadores y servidores de la Cruz Roja. Tras amar, ayudar es el más hermoso verbo del mundo, nos dice Bertha von Suttner, la gran pacifista e inspiradora de Henry Dunant. Por supuesto, toda organización tiende a la eficacia. Pero, para el colaborador de la Cruz Roja, es necesario algo más: ese suplemento de alma, del que habla Bergson.Servir quiere decir dar, sacrificar una parte de si mismo, de lo que se posee, en favor de otros, escribió Jean-G. Lossier. Según él, es necesario, en primer lugar, conocerse, encontrarse a sí mismo, único medio de conocer y de encontrar a los demás. Es muy cierto que cuanto más grande sea nuestra riqueza interior, más frutos producirá nuestro trabajo. Si no hay luz en nosotros, ¿cómo iluminaremos el camino?Además, hay que saber por qué se sirve.La Cruz Roja necesita vocaciones. Si a sus colaboradores no espolea un impulso interior, si no saben por qué han elegido esa vía, sería mejor que se dedicasen al comercio; con mayor razón, si buscan la fortuna y los honores."
"El verdadero obrero de la Cruz Roja desaparecerá ante la obra que hay que cumplir, y su tarea permanecerá, a menudo, oculta, pues aprenderá que elevarse en la escala de los vanos honores es descender otro tanto en la escala de los valores reales. La gloria de la Cruz Roja consiste, sobre todo, en heroísmos oscuros.Por lo demás, se comprueba que la misión de la Cruz Roja se hace cada vez más difícil y, para quienes trabajan «sobre el terreno», incluso peligrosa. En un mundo más y más fanático, servir a la Cruz Roja puede significar arriesgar la vida.En términos de un juramento hecho por los miembros de una Sociedad nacional, ser de la Cruz Roja es poner su vida al servicio de la humanidad, es considerar a todos los hombres como hermanos, es sentir sus sufrimientos como los propios y hacer lo posible por aliviarlos, es respetar la vida humana y estar dispuesto a arriesgar la propia para salvar la de los demás, es condenar la violencia y desear que la paz sea universal… "

Unidad...

"En el Informe Tansley, se considera que la Cruz Roja no tiene suficientemente en cuenta las necesidades comunitarias, especialmente en las zonas rurales. En la mayoría de los países, los voluntarios son de procedencia urbana y tropiezan con la desconfianza tradicional que los campesinos tienen para con las personas de las ciudades. Por ello, el doctor Pierre Dorolle aboga por la existencia de una «Cruz Roja con los pies descalzos», integrada por voluntarios que sean «de aldea». Así, se penetrará en todas partes."

Universalidad...

"La Cruz Roja tiene vocación universal. Eso significa que debe extenderse a todos los hombres, en todos los países, según la fórmula de 1955. La primera noción—extenderse a todos— tiene una significación esencial para la Cruz Roja: su ideal le prescribe abrir los brazos a todos aquellos que llegan solicitándole asistencia. Los principios de humanidad y de no discriminación suponen el de universalidad, como una consecuencia natural y necesaria. Uno de los rasgos que confieren a la Cruz Roja su originalidad, y tal vez su mérito, es haber puesto en práctica, en su ámbito propio, esa universalidad tan frecuentemente soñada en el mundo, y tan poco realizada."

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